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lunes, 25 de abril de 2011

Ideas para la celebrar la Pascua

Cuando llegan estas fechas los cristianos a lo más que llegamos en cuanto a celebración pascual es, en la mayor parte de los casos, a felicitarnos las pascuas. Hemos vivido con profusión de liturgia, de imágenes, de gestos,... tanto la cuaresma como la Semana Santa. Pero, con la Pascua, ¿qué hacemos? Prácticamente nada. Y sin embargo, la alegría que debiéramos mostrar, tendría que llamar la atención de los cada vez más prolíficos "anti-religiosos". Por eso, entresaco algunas ideas que me parecen interesantes para vivir la Pascua en familia (o en otros ámbitos como la escuela o la catequesis) de un portal católico (Catholic.net):

¿Cómo celebramos en familia cualquier fiesta importante? El cumpleaños de nuestros hijos, nuestros aniversarios, un casamiento...
¿Por qué no invertimos el mismo tiempo, dedicación y recursos para celebrar la gran fiesta de la Pascua?
¿Por qué contentarnos solo con repartir huevos de Pascua?
A ver abuelas y madres.... ¡A preparar la fiesta de la Pascua en familia !!! Para que realmente, todos los signos y gestos durante los 8 días de la Pascua, sean signos de fiesta, que ayuden a todos a comprender el misterio profundo que celebramos !!!

Algunas ideas:


El cirio Pascual de la familia
: Una vela grande, más grande de lo común. La decoramos con papelitos de colores, corazones que representen a cada uno de los miembros de la familia. Le ponemos una cruz en el centro. Y en cada uno de los lados de la cruz, el número que representa el año en el que estamos.
Arriba de la cruz la letra Alfa y por debajo de la cruz la letra Omega. Este cirio lo encendemos la noche de la Pascua, y puede acompañar nuestra mesa familiar a lo largo de toda la octava de Pascua. Si no se hizo la noche de Pascua, puede hacerse en algunos de los días de la Octava.

Signos de fiesta
: Globos, guirnaldas, carteles en la puerta de casa, letreros, etc.


La mesa familiar
: Durante 8 días se viste de fiesta. Con las mejores cosas, las que ponemos para cuando vienen invitados importantes: manteles, flores, copas...


Huevos de Pascua: No hace falta "indigestar" a nuestros niños el Domingo de Pascua. La Pascua dura 50 días, y sería muy bonito poder comer algo bien rico en cada una de las comidas de esos días: Huevos de chocolate, postres especiales, golosinas, etc.. Nuestros hijos saben que cuando hay fiesta hay cosas ricas en la mesa. Seamos creativos en preparar algo rico para cada día de esta fiesta!. 50 días son muchos, pero puede hacerse todos los domingos de Pascua.

Saludos y bendiciones
: Para cada día, podemos preparar tarjetas, con algún saludo o bendición especial para cada uno. Las ponemos en la canasta del cirio Pascual, o en el plato de cada uno. Pueden ser deseos, o textos cortos de los evangelios de la resurrección. También pueden ser intenciones, deseos o propósitos a cumplir en este tiempo Pascual.


Gesto solidario
: aprovechemos este tiempo de Pascua para pensar en familia algún gesto solidario que podamos hacer en favor de los más necesitados, de Cáritas Parroquial, o de algún vecino o miembro de la familia que está necesitando nuestra ayuda. La Pascua siempre nos pone en camino hacia el hermano, y es bueno que podamos concretar este festejo con un gesto de solidaridad.


Asamblea familiar
: Sería buenísimo que dentro de la octava de Pascua, nos tomemos un tiempo para reunirnos en una Reunión Familiar y reflexionar juntos sobre la vida que compartimos.

Rezar el familia el Regina Coeli, adaptación pascual del Ángelus. Puede hacerse antes de la comida del mediodía o en un momento en que estén todos reunidos.

A algunos les podría parecer innecesario hacer todas o algunas de estas cosas, pero educar la fe de los niños, significa emplear "lenguajes y gestos" que ellos puedan entender. Saludos.

sábado, 23 de abril de 2011

No tengáis miedo de los que matan

Señor, tú nos dices:
"No tengáis miedo de quienes matan",
y nosotros estamos llenos de miedos.
Miedo a que el compañero de tertulia o de trabajo
sepa que somos de los tuyos.
Nos da miedo jugarnos la piel por el Reino,
por la solidaridad con los pobres,
por las reivindicaciones justas,
por la causa de los no rentables
de una sociedad consumista.
Nos da miedo perder nuestro lugar de privilegio,
nuestro prestigio, nuestros dineros,
por un galileo condenado,
a quien echaron fuera de la ciudad para matarlo,
y que no disponía ni de dos palmos de tierra.
para ser enterrado.
Envía de nuevo, Señor, tu Espíritu
sobre quienes hoy nos llamamos
tus discípulos,
para que anunciemos con valentía
el Reino y su justicia
para que nos hagamos pobres con los pobres,
ante el poder que los oprime y los explota,
para que seamos los profetas de la nueva denuncia,
los testigos incómodos para los injustos,
comprometidos de lleno con quienes tú amaste
hasta dejar la vida,
con los habitantes de barrios y guetos marginales
con los que la sociedad del bienestar etiqueta,
como "gente de malvivir".
Señor,
con orgullo nos proclamamos tus discípulos,
y nunca hemos sido inquietados
ni mucho menos perseguidos por tu causa;
nos llamamos solidarios,
y nunca los amos del poder y del dinero
nos han expulsado de sus "sinagogas"
por denunciar su explotación y su injusticia.
Señor, que podamos sentir de tus labios:
"Veníd, benditos de mi Padre,
porque anunciasteis con coraje
el Evangelio del Reino,
porque estuvisteis con el pobre,
porque denunciasteis a los políticos que castigan
a gitanos, negros y emigrantes,
y por todo esto fuisteis perseguidos."

Señor, Jesús vino y nos habló de ti.
Desmontó falsas imágenes
que escondían tu verdadero rostro.
Te asemejas más al padre bondadoso,
a la madre tierna,
que al Dios que da miedo
y que emplea con maestría rayos y truenos.
Tú eres el Dios feliz
y repartes felicidad
a los pobres de nacimiento,
a quienes hemos fabricado con nuestras injusticias,
con nuestras estructuras de pecado,
con nuestros corazones duros de ricos satisfechos.
Señor, sólo tú eres capaz de hacer feliz
al niño que llora, porque tiene hambre,
a la madre que no tiene leche para darle de mamar,
a quien lleva en su carne
las cicatrices de la guerra,
a quien tiene la piel marcada
por las señales de la tortura.
Señor, tú eres el Dios humilde que hace felices
a quienes no se rebelan
contra la mano que los hiere,
a quienes devuelven sonrisas por insulto,
a quienes no vuelven odio por odio,
bofetada por bofetada,
sino que ofrecen la otra mejilla.
Señor, tú haces felices
a quienes su hambre más acuciante
es el hambre de justicia,
a quienes tienen sed insaciable
de igualdad de oportunidades,
de derechos, de bienestar,
de cifras en todas las cuentas corrientes,
abiertas y por abrir.
Tú, el Dios misericordia, haces felices
a quienes practican misericordia,
con el apaleado en el camino,
con la prostituta, con el drogadicto,
con el negro, con el gitano,
con todos quienes la sociedad echa a la calle,
como desecho humano.
Señor, tú haces felices a los limpios de corazón y de mirada,
a quienes no se manchan las manos
con el tráfico de influencias, con el dinero negro,
con la sangre de inocentes pagada como precio.
Señor, tú eres el Dios de paz
y eres feliz con los no violentos,
con los pacíficos,
con los insumisos,
con los objetores a la guerra,
a las armas que hieren y que matan,
con quienes defienden la madre naturaleza
de toda forma de agresión.
Tú, el Dios perseguido y Dios de los perseguidos,
eres la felicidad de quienes se juegan la piel
por la causa de la justicia,
de quienes padecen la agresión
de la mentira o la tortura,
por defender el débil contra los poderosos.